Cacaxtla alcanzó la cúspide de su florecimiento durante el periodo Epiclásico (650-900 d. C.) cuando controló el sur de Tlaxcala y parte de Puebla; hacia el año 1000 ya se encontraba en total abandono. Aún cuando en el siglo XVI el historiador Diego Muñoz Camargo hace referencia a Cacaxtla no fue sino hasta 1975 cuando inició el trabajo de salvamento arqueológico en el sitio, que incluyó años después la colocación de un techado sobre el Gran Basamento, debido al avanzado estado de deterioro y con el fin de disminuir los efectos erosivos del medio ambiente. El elemento principal de Cacaxtla es la pintura mural.
La parte superior del Gran Basamento está compuesta de un patio dividido por tres pórticos ubicados al sur, este y oeste. Del lado norte se aprecia el Mural de la Batalla con una longitud de 22 m de largo dividido, es uno de los murales con mayor riqueza expresiva del sitio, y constituye un importante testimonio histórico al representar un combate y quizás la glorificación de un linaje con complejas asociaciones de carácter mítico. Los personajes presentes en el mural son guerreros de dos grupos étnicos diferentes: los guerreros jaguar (de origen teotihuacano) se identifican sometiendo al grupo contrario y portan faldellines, taparrabos y armas, además de conservar la cabeza y garras de este felino; los guerreros ave o águila (identificados como mayas), están en posición de vencidos y sólo dos permanecen de pie, su vestimenta es a base de plumajes azules y tocado con pico de ave. Posiblemente se realizaron hacia el año 650 d. C. ya que en ese momento la arquitectura, la pintura y el relieve refrendan la confluencia de elementos de diversas partes de Mesoamérica.
Pasando este mural se aprecia un edificio que tiene una estructura de forma cuadrangular dividida por un pórtico y un aposento; en su interior se observan dos muros de adobe que lo dividen en tres espacios. En el muro norte de este edificio se encuentra el Mural del Hombre Jaguar, enmarcado con motivos zoomorfos acuáticos y que representa sobre un fondo rojo un personaje envuelto con piel de jaguar que lleva en sus brazos un atado de lanzas del que brotan ocho gotas de agua que caen sobre la cabeza de una serpiente con piel de jaguar. En el muro sur, también con motivos acuáticos y sobre un fondo rojo se representa un señor con elementos de ave, parado sobre una serpiente emplumada, lleva en sus brazos una barra ceremonial (elemento maya). Estos murales fueron pintados aproximadamente hacia el año 750 d. C.
En la jamba sur se encuentra un personaje ricamente vestido, danzando con un caracol marino de procedencia maya y los dos numerales son del altiplano. En la jamba norte se observa un personaje cubierto con una piel de jaguar portando un penacho de plumas; en la mano izquierda sostiene una serpiente de cuyo vientre brota una planta con flores amarillas; en el brazo derecho porta un recipiente con el rostro de Tláloc, del que brotan aguas del sur. Como puede apreciarse, el componente maya aparece en aspectos generales de estilo, personajes, objetos, etcétera, pero los símbolos directos, los que definen el tema (glifos, numerales y dioses representados), son del Altiplano.
Hacia el sur se observan las evidencias del pórtico que actualmente forma parte del relleno de la etapa conocida como El Palacio; en este patio se realizaron dos pozos de sondeo donde fueron recuperados dos urnas bellamente elaboradas. Durante las excavaciones de esta parte de la zona arqueológica fue recuperado un entierro con restos óseos de niños quizás dedicado al dios Tláloc.
Los murales del Templo Rojo quizá sean los más bellos de este sitio. Sobre un fondo rojo se impone un personaje cuyos rasgos lo identifican con un viejo que porta un yelmo con cabeza de jaguar, en la mano derecha sostiene un bastón que se entierra sobre la serpiente emplumada, sobre este brazo cuatro círculos alineados verticalmente y sobre ellos la cabeza de un tlacuache, por lo que se ha identificado como el Señor Cuatro Tlacuache. Atrás de éste, se distingue el cacaxtli (bulto de carga) que contiene plumas preciosas, cacao, una caparazón de tortuga y una cabeza de lagarto.
El templo de Venus es un recinto que se ubica al oeste del basamento. Las columnas que forman el pórtico están decoradas con pintura mural en donde se representan figuras humanas, una con rasgos femeninos con policromía en azul maya; de la cual sólo se aprecia uno de sus senos, en la cintura y caderas porta un faldellín de piel de jaguar complementado por un elemento similar a un caracol recortado que al centro porta un elemento invertido correspondiente a la ceja azul o signo “C”, está parada sobre una banda con animales acuáticos entre los que destaca una garza y el cuerpo pintado de azul; la otra figura representa un personaje masculino parado también sobre una banda acuática, el color de su cuerpo es azul y para cubrir sus partes nobles usa un maxtlatl de piel de jaguar y al igual que el personaje femenino presenta un caracol recortado y al centro de éste, de forma invertida, una ceja azul o signo “C”. De este personaje destaca su máscara de color azul de la que sobresalen, en la parte superior, elementos blancos aún no identificados; sobre su cuello descansa un collar de cuentas y por debajo de sus brazos plumas y tres elementos colocados en la parte posterior derecha e izquierda similares a una estrella marina cortada. De sus glúteos sale la cola de un alacrán. La interpretación de estos personajes se asocia con Venus, y por medio de éste, con el autosacrificio, la guerra, la muerte y también con la vida; por el color azul de su piel y la banda acuática se asocia con el dios de la lluvia, Tláloc.
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Detalle Mural de la Batalla Zona Arqueológica Cacaxtla |
Señor Cuatro Perro. Mural del Templo Rojo Zona Arqueológica Cacaxtla |
Murales Templo de Venus Zona Arqueológica Cacaxtla |
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